16 de julio de 2013

Protege a tus ojos en verano

Con la llegada del verano, prestamos más atención al daño que puede hacer el sol sobre nuestra piel que sobre nuestros ojos y el uso de las gafas se limita a un uso, en muchas ocasiones, estético.
Nuestros ojos cuentan con algunas estructuras que bloquean gran parte de los rayos solares, como la cornea y el cristalino, que absorben la mayor parte de la radiación UVB y UVA, además de los párpados y las pestañas que también nos protegen, sin embargo la porción que no es absorbida, será transmitida al interior del ojo y podrá afectar al ojo y sus distintas partes.
En la membrana conjuntiva, pueden causar un pterigium, que es un tejido carnoso de forma triangular que aparece sobre la parte blanca del ojo, habitualmente en el lado de la nariz. En ocasiones puede enrojecerse y producir sensación de cuerpo extraño. Puede permanecer pequeño, o crecer lo suficiente como para afectar a la forma de la córnea e interferir en la visión. Si el pterirgium causa problemas visuales o molestias persistentes, o bien por razones cosméticas, puede ser extirpado quirúrgicamente. Tras la cirugía existe una cierta posibilidad de recurrencia. Una buena manera de evitar la reaparición de la lesión es limitar la exposición al exceso de luz ultravioleta mediante gafas de sol y la aplicación de lágrimas artificiales en lugares secos.
Las radiaciones UV también se relacionan con la formación de una pinguécula, que es un abultamiento amarillento en la conjuntiva, cerca de la córnea que no suele crecer y generalmente no necesita tratamiento.
Es menos frecuente, pero también a nivel de la conjuntiva puede causa cáncer de células escamosas, cuyo tratamiento es la resección quirúrgica de la lesión.
Una exposición intensa a radiación UVB también puede causar en la cornea, queratitis, como suele ocurrirles a los esquiadores en la nieve. Esta patología consiste en inflamación que se puede acompañar la aparición de úlceras en la cornea. Provoca fotofobia, dolor y sensación de arenilla dentro de los ojos. El tratamiento se hace con colirios antibióticos y antiinflamatorios más oclusión ocular con parche. Este cuadro puede evitarse usando las lentes protectoras correspondientes. 
En el cristalino, el UVB puede causar una opacificación del mismo, dando lugar a la formación de cataratas, ya que al penetrar menos luz en el ojo, disminuye la visión.
Además, en la retina puede afectar de modo agudo, como es el caso de la típica quemadura de los fotorreceptores de la retina foveal, por mirar un eclipse solar sin la protección adecuada.

Por todo esto es sumamente importante el uso de unas gafas de sol que proporcionen una visión confortable con la mayor protección de los ojos.

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